Existen fundamentalmente dos métodos para medir los olores:

     -Métodos químico-físicos: Cromatografía gases, FID, Instrumentos electrónicos para la vigilancia de olores (o-sensores), tubos colorimétricos, etc.

     -Métodos sensoriales: Olfatometría, Nasal Ranger®, psicometría, etc.

  Los métodos químico-físicos son adecuados cuando se conoce cual es el compuesto que genera los olores o cuando se pretende vigilar las emisiones de unas determinadas instalaciones en continuo para controlar la presencia de escapes de gases asociados a los compuestos olorosos. Este tipo de métodos son en la actualidad poco específicos o poco sensitivos.

   Las bolsas con las sustancias olorosas se llevan al laboratorio y se procede al análisis de los olores usando un Olfatómetro, el cual no es mas que un sistema de dilución dinámico.

  El funcionamiento a grandes rasgos del Olfatómetro es el siguiente: Una corriente de aire oloroso es continuamente diluida con otra corriente de aire libre de olor usando un dispositivo de dilución adecuada controlada por un caudalímetro. El aire oloroso se presenta a un cierto número de personas que conforman un panel de olor (normalmente 6). El operador del Olfatómetro presenta al panel (el cual debe estar dentro de una habitación libre de olores) diferentes diluciones de aire olorosas o libres de olor y cada panelista debe señalar en que momento detecta un olor.

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