Los olores son típicamente liberados a la atmósfera como emisiones difusas de fuentes de área y volumen, cuya cuantificación detallada en términos de tasa de emisión de olores es a menudo difícilmente alcanzable mediante el muestreo directo de la fuente. Los métodos indirectos, que implican el uso de métodos micrometeorológicos para correlacionar las concentraciones a favor del viento con las tasas de emisión, ya se mencionan en la literatura, pero rara vez se encuentran en aplicaciones reales para la cuantificación de las emisiones de olor.
La instrumentación necesaria para el desarrollo de los métodos micrometeorológicos se ha vuelto hoy en día accesible en términos de precios y fiabilidad, lo que hace que la implementación de dichos métodos a las aplicaciones industriales sea cada vez más interesante.
