La última reunión del GT41 se celebró en Madrid

   Los días 22 y 23 de septiembre tuvo lugar una nueva reunión del CEN/TC 264/WG 41, es decir, el Grupo de Trabajo 41 del Comité Técnico 264 sobre Calidad del Aire del Comité Europeo de Normalización (CEN). El orden del día incluía varios puntos, pero al final el borrador de la parte 3, que trata de la validación de campo, ocupó la mayor parte del tiempo de trabajo del grupo.

   El GT41 está trabajando en tres normas: 1) Sistemas instrumentales de control de olores (IOMS) - Parte 1. Definiciones y aspecto general: Definiciones y aspectos generales; 2) Sistemas Instrumentales de Monitorización de Olores (IOMS) - Parte 2: Especificaciones técnicas y requisitos QA/QC y 3) Sistemas Instrumentales de Monitorización de Olores (IOMS) - Parte 3: Validación en campo. Este último borrador no se había debatido hasta ahora durante la segunda fase de desarrollo de la norma. Pero los expertos aceptaron el reto y se entregó a tiempo un texto para activar los 3 PWI (temas de trabajo preliminares) que es el siguiente paso en el proceso del CEN.

   El protocolo de validación requiere la recogida de datos en condiciones variables, como temperatura, humedad e interferencias químicas de fondo. Estas influencias ambientales pueden afectar significativamente a las respuestas de los sensores, por lo que es importante evaluar la precisión, sensibilidad y especificidad del IOMS en casos operativos definidos.

   El borrador aborda explícitamente las tres tareas de medida principales de los IOMS: 1) detección de presencia/ausencia de olor, 2) clasificación en clases de olor, y 3) cuantificación de la concentración de olor. Cada tarea necesita procedimientos específicos de validación, empleando métodos estadísticos tales como matrices de confusión, sensibilidad, especificidad y estimación del intervalo de confianza, con el fin de cuantificar las capacidades de detección y la precisión de la clasificación. Uno de los temas clave de esta norma es: ¿Cuál es el olor objeto de estudio?

   Para la validación de la detección, los parámetros de rendimiento definidos en el borrador de la norma son, en esta fase, la sensibilidad y la especificidad.

   En las tareas de clasificación de olores, la norma prescribe que los resultados del SIVO, expresados como indicadores de clase de olor, se validen frente a evaluaciones de paneles humanos. La validación emplea una matriz de confusión multiclase para determinar la sensibilidad y especificidad para cada clase de olor, asegurando que el sistema puede discriminar entre múltiples tipos de olor.

   La validación de la cuantificación requiere la comparación de las métricas de estímulo de olor estimadas por los SIVO con las concentraciones de olor de referencia obtenidas mediante olfatometría dinámica, siguiendo la norma EN 13725. Se analizan muestras diseñadas para obtener los rangos de concentración relevantes. En este caso, el indicador de estímulo olfativo (OSI) se valida frente a la concentración de olor de referencia mediante el método de Bland-Altman aplicado en el dominio logarítmico.

   Tanto la detección como la clasificación y la cuantificación deben notificarse en un formato específico y coherente definido en este proyecto de norma.

   Por último, se incluye un capítulo que aborda el uso de datos de ciencia ciudadana para la validación del SIVO. Este capítulo se incluye en un anexo, que actualmente sólo tiene carácter informativo.

 


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