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Recientes avances en la tecnología de los olores han llevado a la aparición de las narices electrónicas, unos dispositivos en los cuales una serie de sensores responden a diferentes componentes de una muestra de olor y se obtiene lo que se llama la “huella del olor” Una nariz electrónica es un dispositivo equipado con uno o varios sensores (Fígaro, Capteur Sensors, etc.) de óxido de metal u otros y provisto de un software para reconocer la secuencia de las señales de los sensores.
El principio de funcionamiento es relativamente simple, la serie de sensores se usa para medir un gas específico o mezcla de gases, la respuesta de los sensores se compara con las señales de los sensores medidas antes y clasificadas usando técnicas de reconocimiento de patrones. Con esta tecnología es posible una rápida identificación de los gases o medidas complejas sin la necesidad de pasar por un laboratorio. Por desgracia, la naturaleza compleja de los olores y el hecho de que los componentes olorosos se encuentran en unas concentraciones de tan solo unos ppb hace que este tipo de sistemas no sirva para medidas puntuales de olor a no ser que se trate de casos muy concretos. Sin embargo, el uso de las narices electrónicas está ampliamente extendido en sistemas de monitorización para control de olores.
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Apuntes:
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