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Existen fundamentalmente dos métodos para medir los olores: -Métodos químico-físicos: Cromatografía gases, FID, sensores piezzoeléctricos (narices electrónicas), tubos colorimétricos, etc. -Métodos sensoriales: Olfatometría, Nasal Ranger®, psicometría, etc. Los métodos químico-físicos son adecuados cuando se conoce cual es el compuesto que genera los olores o cuando se pretende vigilar las emisiones de unas determinadas instalaciones en continuo para controlar la presencia de escapes de gases asociados a los compuestos olorosos. Este tipo de métodos son en la actualidad poco específicos o poco sensitivos. Aunque es una técnica relativamente novedosa, la olfatometría se presenta como el estándar futuro en la medición de los olores mientras que no se perfeccionen otros dispositivos de medición de olores tales como las “narices electrónicas”. Antes de explicar en que consiste la olfatometría vamos a explicar cual es el proceso que se sigue cuando se recibe un determinado número de quejas por olores por parte de un grupo de ciudadanos. Para atender e identificar una queja de malos olores se siguen una serie pasos que son:
Una vez que se han recogido las muestras dentro de las bolsas Tedlar® se deben llevar al laboratorio para su análisis en un tiempo que no debe exceder las 30 h (EN 13725). Este período de tiempo es crítico ya que pueden producirse ciertos procesos fisicoquímicos (p e. adsorción, difusión o transformación química) dentro de la bolsa de Tedlar© que pueden dar lugar a una disminución o aumento de la cantidad de olor medida así como de la intensidad y tono hedónico de este.
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