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¿Hemos llegado ya? Éxitos y Desafíos en la gestión de olores

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Ton van Harreveld en Roma 2008  Esta presentación introductoria se presentó en la conferencia celebrada en Roma Nose2008. Aquel día Ton me comentó que la Asociación Italiana de Ingeniería Química (AIDIC) contactó con él sin demasiada antelación, así que no tuvo mucho tiempo para preparar la presentación.

Sin embargo, aquella mañana, cuando la audiencia estaba escuchando aquel discurso acerca de la historia de una vida profesional y su relación con los olores, tuvo la impresión de ser parte de una historia muy larga. Una gran parte de esta historia pertenece al Sr. van Harreveld.

 

Mientras escuchábamos este discurso, nos dimos cuenta de que nos envolvía la historia de la olfatometría en sí misma. Disfrutamos el resto del día con otras presentaciones interesantes en unas conferencias muy bien organizadas. Mientras tanto, tomé una nota mental acerca de leer la presentación introductoria de nuevo.

Más tarde, pude hablar con Ton en Barcelona durante las conferencias de la IWA, y le solicité autorización para publicar esta presentación, no incluida, quizá debido a su preparación tardía, en los artículos publicados por los organizadores de la Nose2008. Se concedió el permiso y aquí tienen ustedes este artículo.

 Léanlo y disfrútenlo.

Carlos N. Díaz Jiménez

¿Hemos llegado ya? Éxitos y Desafíos en la gestión de olores en el medio ambiente.

Anton Philip van Harreveld

Presidente del grupo Odournet.



En este artículo se revisan los éxitos a la hora de crear y mejorar las herramientas para la evaluación de los olores y su gestión, desde una perspectiva de 30 años como consultor en gestión de olores. Se discuten someramente los marcos legales que han sido aplicados en varios estados miembros de la UE. La parte principal de esta conferencia tratará sobre áreas que todavía significan un desafío para lograr una gestión y regulación óptima de los olores. Los retos identificados tienen que ver con el muestreo de emisiones de olores, la vigilancia en continuo de emisiones de olor, la aplicación de modelos de dispersión teniendo en cuenta el potencial de molestia de los olores, y el desafío a la hora de lograr unos niveles de calidad uniformes para la evaluación de olores en la UE.

1. Introducción


Es un gran honor y un privilegio el ser invitado a presentar una reflexión sobre logros y retos para una audiencia de tantos investigadores distinguidos y de personas que practican la gestión de olores en el medio ambiente, en esta Conferencia Internacional de Control y Vigilancia Ambiental de olores, Nose 2008. Estoy muy agradecido a los organizadores de la Asociación Italiana de Ingeniería Química por invitarme a presentar un aperitivo del programa mas substancial que nos espera.

Mi implicación en esta área comenzó hace muchos años, justo después de graduarme en un Master sobre salud medioambiental en 1979, cuando tomé una puesto temporal para estudiar olores y emisiones de amoniaco de una fábrica de producción de substrato para champiñones en el sur de los Países Bajos. Debo admitir que tomé el puesto debido a necesidades económicas más que a un celo académico, pero fue una experiencia que ha determinado mi vida profesional.

Las instalaciones de compostaje de champiñones estaban parcialmente al aire libre, bajo un techo de acero. Es muy revelador que las primeras sospechas de que había un problema con las emisiones al aire surgieron cuando parte del techo se derrumbó, a menos de 5 años de su construcción. Después de una inspección pareció obvio que los pernos de acero que aferraban la estructura estaban corroídos. Asimismo, los residentes alemanes que vivían cerca de la frontera se quejaban de malos olores. Curiosamente, los residentes holandeses no se quejaban demasiado, ya que les era familiar el olor de un gran foco de empleo en la zona.

El estudio me puso en contacto con los verdaderos pioneros de la evaluación cuantitativa de olores para propósitos medioambientales en los Países Bajos. Ellos eran un pequeño grupo consistente en investigadores en psicometría, y científicos agrícolas que comenzaron a indagar sobre las emisiones en el funcionamiento de granjas.

Estas experiencias tempranas me proporcionaron una curva pronunciada de aprendizaje en la aplicación de las técnicas que estaban disponibles para la caracterización cuantitativa de las emisiones de olor, su destino en la atmósfera y su impacto potencial en la salud pública y el bienestar.

Después de batallar durante un año para medir las emisiones y modelar su dispersión, llegué a algunas conclusiones personales:

  • El compostaje libera grandes cantidades de amoniaco. En esta instalación 10-15 kg/hora (¡!)
  • El amoniaco puede corroer rápidamente las construcciones de acero
  • El compostaje puede ser muy maloliente
  • Tan maloliente que la gente puede oler una instalación hasta a 15 km
  • Cuando se está en la planta huele a amoniaco, algo más lejos el olor de amoniaco no está presente pero hay otro olor.
  • Medir los olores no es fácil.
  • Los científicos del olor no aplican estadísticas como yo había aprendido a hacer en estudios de salud medioambiental.
  • ¡Hay mucho espacio para mejorar!


En el transcurso del proyecto tuve muchas francas discusiones con los pioneros de la medida de olores y la evaluación de impactos, y que llevo a más destinos en puestos diferentes. En resumen, me enganché a los olores. El proyecto de 6 meses inició una carrera de cerca de 30 años de desarrollo de herramientas mejoradas para la gestión de olores, mientras que estableció una compañía consultora, Odournet, que ahora emplea a más de 40 especialistas en gestión de olores en 6 países.

2. Logros en la metodología de aseguramiento y control de la calidad (QA/QC)


En los primeros años el enfoque fue principalmente en la mejora de los instrumentos. En 1980 Bill Gates introdujo MS-DOS y se hizo obvio que la combinación de un olfatómetro y una computadora podría ser una mejora. Además, sorprendentemente, era práctica normal entonces el calibrar las diluciones producidas por los olfatómetros. Una vez comenzamos a hacer esto, la conclusión fue, de nuevo, que los sistemas de dilución existentes en la práctica no funcionaban tan bien como habríamos esperado.

a p v harreveldCon el apoyo de algunos clientes leales comenzamos a producir mejores olfatómetros. Con algunos amigos inventores, como Mathijs Teunissen van Manen (hardware) y su hermano Floris (software), comenzamos acoplando ordenadores con controladores de aire. Un gran adelanto fue un chip desarrollado en Estados Unidos durante el programa militar Star Wars de Reagan, que podía rotar espejos con una precisión fantástica para apuntar rayos láser fatales. En Ámsterdam lo usamos para colocar válvulas de aguja de precisión en posiciones extremadamente repetibles. Hacia 1987 el primer olfatómetro totalmente automático nació: ¡el olfaktomat!.

Además recogía las respuestas del panel y hacía los cálculos necesarios, reduciendo el tiempo necesario para una medida desde 4 horas a 1 hora. Hoy, en el 2008, llevamos a cabo 4 medidas/hora.

Mientras estábamos en el laboratorio, como verdaderos intelectuales, la sociedad alrededor nuestra se volvió más consciente de su medio ambiente. El público holandés protestaba por los ruidos y olores y los políticos de aquel momento recogieron esto como un área a legislar.
En 1984 se introdujeron regulaciones en Holanda poniendo en práctica criterios de calidad del aire para olores, basados en medidas en la fuente y modelado de la exposición. Remarcablemente, una de las razones para introducir regulaciones cuantitativas era que la industria demandaba criterios claros y transparentes, para poder evitar los interminables casos en juzgados planteados por los demandantes. Los límites eran muy restrictivos, en términos corrientes 0,5 uoE por m3 como el percentil 99,5 para nuevas instalaciones y el percentil 98 para actividades existentes. La aplicación de estas regulaciones llevó a crecientes discusiones sobre solicitudes de licencia. El volumen de estudios de olor aumentó, y como resultado de esto abrieron muchos laboratorios de olores. En cierto momento, hubo 12 laboratorios de olor en un país de entonces 14 millones de habitantes, apenas un laboratorio por cada millón de habitantes.

Odournet, reflejando las condiciones del mercado, evolucionó desde un racimo informal de inventores a una compañía consultora más estructurada profesionalmente, un movimiento que fue acelerado cuando Frans Vossen se unió a Odournet en Amsterdan en 1989.

Con todos estos datos siendo producidos pareció claro que teníamos un problema. Los resultados a menudo diferían considerablemente entre laboratorios, pero también cuando el mismo laboratorio repetía las medidas. Después del primer test de competencia en Holanda en 1987 la necesidad de una normalización se volvió obvia. Las normas existentes alemanas y estadounidenses no eran consideradas efectivas, ya que pruebas interlaboratorio en Alemania no mostraron tampoco grandes resultados.

El Instituto de Normalización de Holanda (ahora NEN) creó un grupo técnico, y comenzó el largo y a menudo doloroso proceso de mejora de una aplicación de estricta metrología estadística y consideración de la incertidumbre. Retrospectivamente, el grupo no inventó nada realmente nuevo. En una publicación de 1980 Andrew Dravnieks identificó todas las fuentes de incertidumbre inaceptable que nosotros habíamos encontrado en la práctica  [Dravnieks, A., Jarke, F., 1980].

El grupo NEN involucraba el instituto de Medidas de los Países Bajos, NMi, para establecer un estándar trazable de n-butanol y organizar pruebas interlaboratorio. Estas pruebas se usaron para evaluar la efectividad de las mejoras de procedimiento e instrumentales. Finalmente, esto confirmó las cuestiones clave, identificadas años atrás por Dravnieks:

  • Diseño de sistema de dilución y materiales.
  • Interfase nariz/olfatómetro
  • Cronograma de las presentaciones
  • Selección del panel
  • Número de panelistas.
  • Técnicas del panel/ reglas de comportamiento.
  • Tratamiento de los datos


Todos estos asuntos se confirmaron críticos. Al final, la incertidumbre de la medida global fue definida en la NVN2820 mediante la introducción de criterios estadísticos para la precisión bajo condiciones de repetibilidad y reproducibilidad.

La norma NVNM2820 fue la primera norma de olfatometría que relacionaba la unidad de olor con un estímulo de referencia: 20 ppb n-butanol. De esta forma la unidad de olor pasó a ser trazable a unidades del SI para masa y volumen. Este paso importante fue más tarde adoptado en la norma UNE EN 13725, donde la unidad de olor fue concretada bajo una estructura más integral de definiciones.

Para una historia más detallada de la normalización de la olfatometría en Europa, ver la referencia Van Harreveld et al, 1998.

Un factor clave para asegurar que las mejoras beneficiaban “el mercado” eran los requerimientos del gobierno de que todos los laboratorios necesitaban acreditación de acuerdo con la ISO17025, auditados por la entidad Europea de Acreditación RvA. Esto suena normal ahora, pero era un desafío acaloradamente disputado en aquel tiempo. En 1994 alrededor de 10 laboratorios obtuvieron la acreditación en Holanda. Parte de los requerimientos del cuerpo de acreditación holandés consistían en la participación en ensayos interlaboratorio anualmente o bienalmente, inicialmente organizados por el instituto de Normalización Holandés. Los laboratorios que no cumplían tenían un gran problema y eran amenazados con la retirada de la acreditación, lo que tiende a enfocar las mentes de los jefes de laboratorio.

El éxito de la normalización holandesa fue probablemente uno de los motivos detrás de la formación del grupo de normalización Europeo TC264/WG27 “Olfatometría” en 1994. Aprendí mucho actuando como promotor de este Grupo de Trabajo el cual al final alcanzó el consenso y redactó el borrador de lo que ahora es la EN13725:2003 Air Quality - Determination of odour concentration be dynamic olfactometry. Este estándar internacional reemplazó todas las normas nacionales para olfatometría en la UE, y además encontró una amplia aceptación en el resto del mundo.

Aspectos del muestreo no se contemplaron exhaustivamente ni la NVN2820 y tampoco en la EN13725. En los Países Bajos el consenso con los que practican la gestión de olores fue recopilado en un documento “Midiendo y Calculando Olores, de 1994. Esto era útil, pero estaba lejos de ser una norma rigurosa y validada. En la actualidad, un grupo alemán de la VDI está elaborando un borrador de norma para la toma de muestra de olores, VDI3880. La validación a través de ensayos interlaboratorio no se ha llevado a cabo todavía, aunque sabemos que puede introducirse considerable incertidumbre cuando se toman muestras de olores, especialmente cuando se hace en fuentes no puntuales.

Las medidas de campo, para una medida directa de los niveles de exposición, fueron desarrolladas en Alemania como el principal método de referencia para la política de olores. La norma VDI3940 describe este método el cual se aplica ampliamente en la actualidad no sólo en Alemania. El método ha sido en gran manera validado y proporciona una herramienta muy útil en aquellos casos donde se requiere una evaluación cuantitativa de la exposición basada en una observación directa. La gran ventaja del método es su simplicidad esencial. El usar observadores oliendo en el campo es un testimonio que resulta atractivo especialmente para la comunidad legal.

En Bélgica y en los Países Bajos las observaciones de campo se han desarrollado para estimar las emisiones basadas en la determinación de la extensión de la pluma de olor perceptible a contra-viento, en combinación con el modelado reverso. En Bélgica se está avanzando en un marco regulador basado en estas medidas de la pluma mediante medidas de campo.

Las medidas de campo son actualmente el objetivo del grupo de trabajo Europeo CEN/TC264/WG27, convocado por Mr. Jürgen Kost, que se reunirá para su cuarta reunión en Barcelona en Octubre de este año.

3. Desarrollos Normativos.


La actividad en el desarrollo de metodologías y normalización se unió a los desarrollos normativos en un dilatado número de jurisdicciones en Europa y en un número de países fuera de Europa. Para mencionar solo algunos ejemplos:

  • Alemania    •    Países Bajos
  • Francia    •    Reino Unido
  • España    •    Bélgica
  • Italia    •    Polonia


Muchas de esas regulaciones establecieron algún tipo de criterio de calidad del aire para la exposición a los olores, basado en la frecuencia de ocurrencia de olores perceptibles o en concentraciones modeladas que estaban asociadas a niveles de molestia en la población residente.

Estos criterios deberían estar basados, al igual que cualquier normativa sobre calidad del aire en salud medioambiental, en datos epidemiológicos convincentes en la forma de estudios dosis-efecto. Estos estudios se llevaron a cabo, pero no fueron demasiados y se realizaron hace excesivo tiempo. Éstos fueron llevados a cabo en Holanda, en el periodo de 1984 a 1996[Miedema e.a, 2000]. Muchos criterios se basaban en consideraciones teóricas y discusiones que estaban, en mi opinión personal, demasiado dominadas por  cuestiones sobre aspectos del modelado atmosférico, mas que en  “datos de personas” observados en el mundo actual.

El mundo real, sin embargo, habla alto y claro cuando la molestia por olores es una cuestión, cuando olores indeseables entran en el medio ambiente en el que vivimos. A niveles que son (sólo) identificables como un olor indeseable, todos los europeos tienden a molestarse, aunque tan solo una pequeña pero significante fracción de ellos presentará una denuncia ante las autoridades locales, regionales o nacionales. No debemos olvidar que evitar las quejas es la cuestión clave de la gestión medioambiental de olores.

El olor es identidad, y los olores pueden contribuir de manera positiva o negativa a la percepción de nuestro medio ambiente sensorial. Los olores pueden contribuir a nuestra identidad, pero también pueden ser una afrenta y desafío de nuestra intimidad. El nexo entre intimidad y privacidad y protección de olores indeseables fue recientemente confirmado en un sentido legal en 1994 por la Corte Europea de los Derechos Humanos, reconociendo el fracaso de las autoridades locales a la hora de proteger la intimidad residencial de un vecino, el Sr. López Ostra, de la intrusión de olores como una infracción de su derecho humano a la protección de la intimidad en su residencia privada[EHRC, 1994]. La corte consideró que el gobierno había fracasado a la hora de proteger el ciudadano y por lo tanto su derecho bajo el art. 8 de la convención de Roma, 1950:

•    Art 8.
  • Toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada y familiar, de su domicilio y de su correspondencia.
  • No podrá haber ingerencia de la autoridad pública en el ejercicio de este derecho sino en tanto en cuanto esta ingerencia esté prevista por la ley y constituya una medida que, en una sociedad democrática, sea necesaria para la seguridad nacional, la seguridad pública, el bienestar económico del país, la defensa del orden y la prevención de las infracciones penales, la protección de la salud o de la moral, o la protección de los derechos y las libertades de los demás.


Ruido y olor tienen desde luego mucho en común en términos de gestión medioambiental. Ambos son factores de estética medioambiental. Tanto el olor como el  ruido pueden ser divertidos pero también pueden resultar una molestia. Ambos pueden impactar en la salud pública a través de mecanismos relacionados con el estrés, más que a través de un daño fisiológico directo en la salud. Ambos pueden causar quejas amargas y persistentes, y elevar la temperatura de un conflicto social local hasta el punto de ebullición.

Es por tanto remarcable que la Unión Europea haya introducido amplios rangos de objetivos a cumplir en las directivas, para proporcionar a los ciudadanos europeos con un nivel mínimo común de protección de ruidos indeseables. La Directiva Europea sobre Ruidos 2002/49/EC de 25 de junio de 2002 establece objetivos bien definidos, se están desarrollando un conjunto de modelos y herramientas normalizados (ver http://www.hamonoise.org) y todas las ciudades e infraestructuras deberán llevar a cabo mapas de ruidos, con planes de acción a seguir.

Considerando que el olor genera quejas en igual proporción que el ruido, es remarcable que la Unión Europea haya desechado de cualquier objetivo de calidad medioambiental amplio a los olores. La única política europea que es relevante para la gestión de olores es la directiva IPPC [EU Directive 2008/1/EC]. Es revelador que la directiva IPPC en sí misma evitó mencionar la palabra olor. En documentos de aplicación subsecuentes esto fue corregido, y resultó claro que los sectores de la industria regulados por la IPPC tenían que considerar los impactos de los olores específicamente durante el proceso de tramitación de la Autorización Ambiental Integrada. Sin embargo, el tratamiento de la evaluación de olores y las guías para el control de olores en los documentos Técnicos de Referencia IPPC (BREFs) son de hecho todavía muy pobres. El olor es aún un impacto medioambiental sensorial abandonado en las políticas medioambientales de la UE, mientras que obviamente es relevante para la aplicación de iniciativas importantes de la UE en la gestión de residuos y el tratamiento de aguas residuales.

Entonces, ¿qué se ha logrado en los 30 años que llevo prestando atención a la gestión de olores en el medioambiente?

Mucho. Ahora podemos:

  • Medir olores con una incertidumbre conocida, en laboratorios acreditados.
  • Observar la exposición de olores en campo con una metodología reconocida.
  • Evaluar los niveles de molestia en una muestra de población usando cuestionarios.
  • Determinar relaciones dosis-efecto.
  • Diseñar y construir procesos con una adecuada contención y extracción de vapores olorosos.
  • Tratar la emisión de olores con un siempre dilatado rango de técnicas de abatimiento de olores.


¿Pero esto significa que tenemos la cuestión de la evaluación y la gestión de olores medioambientales resuelta? No del todo. Hay algunos desafíos considerables adelante.

4. Desafíos


En cierta manera hay buenas noticias: Es necesario hacer un gran esfuerzo por parte de nuestra comunidad de especialistas en olores. Algunos de estos desafíos se esbozan adelante.

4.1 Toma de muestras de emisiones de olor.


Con un poco de suerte la introducción de la norma alemana VDI 3880, esperada en 2008, será un impulso para mejorar y expandir los requisitos durante el muestreo en la norma EN13725 en una revisión próxima.

Mañana mi distinguido colega, el profesor Frechen, hablará sobre este tema con más detalle en su presentación plenaria. Sin embargo, antes de seguir adelante hacia otros retos me gustaría mencionar que hay cuestiones clave esperando que sean resueltas.

La toma de muestra en fuentes superficiales es todavía un área sin métodos apropiados de validación. Aunque un reciente artículo de revisión muy interesante indicaba que los túneles de viento, que barren la superficie muestreada con aire limpio, parecen ser una mejor opción que los dispositivos de toma de muestra pasivos [Hudson e.a., 2007a 2007b] necesitamos más datos. En particular es necesaria investigación para determinar.

  • La velocidad optima de barrido, para representar las condiciones al aire libre.
  • Las dimensiones óptimas y propiedades aerodinámicas, para representar las condiciones del aire libre.
  • La relación entre las velocidades de emisión medidas para un área específica y las emisiones en la vida real.
  • La relación entre la velocidad de emisión de una fuente superficial y las condiciones meteorológicas.
  • La relación entre la velocidad de emisión en fuentes superficiales y las condiciones hídricas/edafológicas, incluso para un parámetro tan obvio como la temperatura.


La validación de un método estándar en relación con las emisiones del mundo real  es de vital importancia para cualquier método normalizado del futuro. Esto debería incluir una estimación de la incertidumbre para este método de muestreo.

Y desde luego, para la puesta en marcha, es vital introducir acreditación con la obtención esencial de los que practican la gestión de olores de sistemas de calidad QA/QC mediante pruebas interlaboratorio regulares.

Tales tests de competencia están todavía pendiente para emisiones de olor en conducciones, por cierto.

4.2 Vigilancia en continuo de emisiones de olor.


Durante muchos años, se ha presentado la promesa de la nariz electrónica como si fuera una realidad operacional. Sin embargo, el monitor en continuo para emisiones de olor no es una realidad en la caja de herramientas cotidiana de un consultor en olores. Ni es la incluso más difícil aplicación para la medida de olores en el ambiente a intensidades fugazmente reconocibles, las cuales son las relevantes en el impacto.
La perdida de sensibilidad y la sensibilidad cruzada a componentes irrelevantes en lo que concierne a los olores (humedad, metano) continúa confundiendo las narices electrónicas.

Se ha realizado algún progreso en control de producción, donde las narices electrónicas pueden distinguir olores bien definidos y bien entrenados bajo condiciones bien definidas. Pero para vigilancia rutinaria, no vamos a comprar ninguna todavía.

 

4.3 Modelado de la dispersión atmosférica de los impactos del olor.


Modelado no parecer ser la mayor fuente de incertidumbre en la gestión de olores. Los modelos Gaussianos parecen funcionar bien en las condiciones encontradas en el norte de Europa, donde el viento sopla en todas las direcciones y las calmas son raras. Hemos aprendido a vivir con los resultados y la experiencia nos ha enseñado como interpretar los resultados.

Sin embargo, cuando uno se traslada al sur de Europa, las cosas cambian. El clima es ciertamente más agradable, aunque la desventaja es que los fallos inherentes de los modelos Gaussianos se vuelven allí más prominentes. Los problemas son:

  • Bajas velocidades del viento y calmas son de lejos la situación más probable. Esto es un problema significante, ya que los modelos Gaussianos no modelan correctamente velocidades de viento de menos de 0,5 m/s. Esto significa que en algunos casos el 40% de los olores se modelan con un modelo inapropiado. Esto es cuanto más significante cuando se considera que para los estudios de olores, el 1% o 2% de las horas más desfavorable determinan la localización de los contornos de olor reflejando criterios de calidad del aire usados comúnmente para los olores.
  • Las direcciones del viento están distribuidas menos uniformemente, debido a patrones de flujo de valle de tierra/mar. A menudo, esto significa que las condiciones específicas pueden ocurrir a la misma hora del día, en una estación del año particular. Esto puede llevar a una exposición incrementada a los olores en horas cuando los receptores de población son típicamente menos tolerantes (al principio y al final de día).


La introducción de un modelado más avanzado, usando modelos Lagrangianos y Puff es por tanto de la mayor urgencia. Estos modelos están disponibles, aunque muy a menudo los datos meteorológicos complejos y los modelos de pronóstico locales para determinar el campo de viento tridimensional son un problema aparte.

Los que practican la gestión de olores necesitan estar familiarizados con los resultados de estos nuevos modelos y con su interpretación. La verdad incómoda es que la relación de la exposición, determinada con estos modelos avanzados, con su efecto en términos de niveles de molestia de la población residencial, necesita ser reevaluada en estudios epidemiológicos dosis-efecto.

4.4 Dando cuenta del potencial de molestia de los olores.


En algunas jurisdicciones el potencial de molestia por olores o “potencial ofensivo” se toma en cuenta para determinar criterios de calidad del aire más o menos estrictos para los olores.

Los Países Bajos son un ejemplo de esta aproximación. Aunque los “valores objetivos” para sectores específicos de la industria se mencionan en la Guía Nacional de Emisiones de los Países Bajos[NeR], el otorgue de la autorización está sujeto finalmente a las autoridades para establecer criterios de calidad del aire para olores. En muchos casos hablamos de autoridades locales.

Para hacer esto, se llevan a cabo medidas del tono hedónico de acuerdo con un método basado en la norma holandesa NVN2818:2005. La concentración a la que se llega a un cierto valor de una escala para el tono hedónico (H=-2) se toma como un valor guía para el percentil 98. Aunque en la práctica es ampliamente aplicado, no hay justificación para éste en una vinculación de valores. Tampoco hay ninguna información de la incertidumbre del método, el cual carece de validación. Mi opinión personal es que esta metodología es deficiente, usando paneles muy pequeños de 6 miembros aplicando un escalado sin comparar con una referencia. A menudo se usan miembros de un panel de medidas para la EN13725, lo que puede ser significantemente problemático si se considera la bastante extraordinaria historia sensorial y contextos de estas personas. Después de todo, las pruebas ser realizan en un laboratorio donde en principio los miembros del panel están expuestos regularmente a olores muy indeseables. Y el contexto es muy importante cuando se estima la evaluación del tono hedónico, un atributo inherentemente subjetivo.

En Alemania se ha considerado el impacto del tipo de olor mediante medidas de campo. La principal conclusión fue que solo los olores que fueron “consistentemente valorados como agradables” tenían un potencial de molestia de olor significantemente más pequeño, en términos de una característica diferente de dosis-efecto.

Estudios más recientes encontraron que en áreas rurales, los olores de las vacas se consideraron menos ofensivos que los olores de cerdos o pollos.

Sin embargo, mi opinión personal es que cualquier olor que es indeseable e incontrolable y que se introduce en el medio ambiente residencial es susceptible de provocar molestias. Aunque el efecto será más pronunciado cuando se exponen a olores más intensos, el proceso de valoración y el enlace potencial al estrés se desencadena tan pronto como el olor pueda ser percibido e identificado. Quizás deberíamos aprender de nuestros colegas en estudios de ruido: No hay que complicarse, es suficiente establecer un simple límite de exposición en dB, sin enredarse demasiado en si los vecinos están escuchando Mozart o Metallica.

Otro factor es el como tratar los olores que son muy similares en carácter a los olores de fondo, tales como olores residuales de biofiltros que se asemejan a los valores de olor de fondo en el suelo, o cómo considerar los olores que pertenecen al contexto de un área.

4.5 Obteniendo niveles de calidad uniforme para la gestión de olores en la UE.


La infraestructura de una norma de la UE aceptada para la olfatometría está establecida combinada con un régimen de acreditación europeo y la disponibilidad de tests acreditados inter-laboratorio. En principio, estos elementos clave de sistemas de calidad QA/QC deberían asegurar la obtención de niveles de calidad uniforme en la Unión Europea.

Sin embargo, hay inquietud de que la aplicación de acreditación y requerimientos de funcionamiento no sea todavía lo suficientemente uniforme en todos los países.

En algunos países como Alemania, hay todavía una mezcla confusa de estados de reconocimiento de laboratorios, lo que puede o no coincidir con la acreditación para la ISO17025 bajo los auspicios de la Acreditación Europea.

Además, existe la preocupación de que no se considere la obtención de criterios de funcionamiento de precisión y exactitud en tests de funcionamiento un prerrequisito para la acreditación en todos los cuerpos acreditativos.

En los test de competencia organizados por OLFAtec, Alemania en el año 2005 participaron sólo 12 laboratorios en el programa expandido, el cual permite la evaluación del funcionamiento de un laboratorio de acuerdo con los criterios de la EN13725. Solo 2 laboratorios de estos 12 cumplieron totalmente con los criterios de funcionamiento de la EN13725 [Maxeiner, 2006].

En la edición más reciente del test de competencia internacional en el año 2007 participaron 29 laboratorios en el programa expandido, de los que sólo 12 cumplieron con el criterio de funcionamiento de la EN13725[Maxeiner, 2007].

Aunque este resultado confirma claramente que los requerimientos de funcionamiento pueden cumplirse en primera instancia, también confirma que hay muchos laboratorios que aseveran trabajar de acuerdo con la EN13725, con acreditación, que a la vez no pueden demostrar el cumplimiento de los criterios de funcionamiento que son clave en esta norma.

Desafortunadamente solo muy pocos laboratorios publican sus resultados. Tengo el gusto de anunciar que los 3 laboratorios de Odournet cumplieron con los criterios y los resultados se encuentran en nuestra página web. Al menos 1 laboratorio del Reino Unido y 2 laboratorios alemanes cumplieron con los criterios. Debo asumir que al menos 2 o 3 laboratorios holandeses cumplieron, ya que su acreditación no ha sido retirada. Por tanto se pueden contar 8 o 9 laboratorios. Eso deja 3 o 4 más sin identificar que hayan cumplido. ¿Pero de qué manera esto se relaciona con las acreditaciones?

De un total de 36 laboratorios acreditados en la UE, más 6 en Australia, este resultado no es simplemente lo suficientemente bueno. Significa, por ejemplo, que más de la mitad de los laboratorios acreditados en Alemania no han demostrado que pueden alcanzar los criterios de funcionamiento de la EN13725 en un test internacional de competencia. Este pobre resultado implica que los cuerpos de acreditación en diferentes estados miembros parecen aplicar diferentes niveles de requerimientos, lo que contraviene el principio básico que apuntala el reconocimiento mutuo de acreditaciones por los miembros de la organizaciones de acreditación europea.

Permítanme expresarlo en términos muy claros: un laboratorio de olfatometría que no puede demostrar su cumplimiento con los requerimientos de funcionamiento de la EN13725 no puede afirmar que esté acreditado por la ISO17025 en un alcance que pretenda un método en conformidad con la EN13725.

El asunto necesita abordarse con un poco de urgencia, es un reto que se puede lograr de una manera relativamente fácil.

5. Conclusión

Concluyendo puedo decir que en los últimos 30 años he visto la gestión medioambiental de olores evolucionar desde un área muy innovadora y desconocida hasta un práctica estándar en la evaluación de impactos ambientales.

La metodología y aproximación ha sido normalizada en un número de áreas clave, en particular derivado de la introducción de la norma de olfatometría EN13725. Esperemos que la norma CEN para evaluaciones en campo contribuya a reducir la variación indeseable en medidas de exposición directa usando paneles de campo.

Aunque la norma alemana VDI3880 es un paso adelante a la hora de normalizar la práctica de toma de muestra de olores, todavía hay un desafío significante adelante a la hora de validar y optimizar muestras de fuentes superficiales y fugitivas.
Todavía hay grandes desafíos.

Los modelos de pluma Gaussianos claramente tienen limitadas expectativas en áreas geográficas con calmas y bajas velocidades de viento probables, en áreas con topografía compleja, flujos fríos, etc. Se necesita un gran avance en los modelos. Los módulos están disponibles en principio, pero el campo de viento modelado requerido es todavía un cuello de botella. Una vez se han superado estas barreras, los resultados necesitarán ser reevaluados en estudios epidemiológicos para determinar la relación entre la dosis calculada y el nivel de molestia de la población residente.

Se necesitan estudios dosis-efecto en más jurisdicciones para justificar y validar los criterios de calidad del aire para olores.

La manera en la que el potencial de molestia por olores se cuente a la hora de establecer criterios de calidad del aire específicos para olores en el sector industrial no está en su mayoría validada. Los métodos que se usan y son aceptados en la actualidad carecen de justificación y validación.

Los laboratorios para olfatometría operan cada vez más en un marco QA/QC de acuerdo con la ISO17025, afirmando en su alcance que trabajan de acuerdo con la EN13725. Sin embargo, hay pruebas insuficientes de que los requerimientos de funcionamiento claves de la EN13725 se hayan, de hecho, alcanzados por los laboratorios acreditados. Los cuerpos de acreditación deben asegurar que se requiera a los laboratorios en todos los estados miembro que satisfagan estos criterios en test de competencia internacionales.

Se ha logrado mucho. El hecho de que ustedes estén aquí estos días como una comunidad profesional discutiendo la gestión de olores es un testimonio visible de esta aseveración. Espero que esta reunión y los contactos entre profesionales sean fértiles, y ayuden a alcanzar los desafíos que se avecinan.

Quizás convirtiendo los retos pendientes en logros contribuiremos a la mejora del balance en el esfuerzo político a la hora de reducir el impacto de los olores y ruidos al número de quejas que cada uno de estos vectores medioambiental genera entre los ciudadanos europeos.

6. Referencias

  • Dravnieks, A., Jarke, F., (1980), Odor Threshold Measurement by Dynamic Olfactometry: Significant Operational Variables, Journal of the Air Pollution Control Association, December 1980, Air Pollution Control Association, Pittsburg, USA, dic 1980
  • EHRC, (1994), Case 16798/90, Lopez Óstra vs. Government of Spain, European Court of Human Rights. http://cmiskp.echr.coe.int
  • Maxeiner, Bjoern, (2006), Olfactometric Interlaboratory Comparison Test 2005, in: Proceedings of conference WEF/AWWA ODORS AND AIR EMISSIONS 2006, USA, may 2006
  • EN 13725:2003 - Air Quality - Determination of odour concentration be dynamic olfactometry, CEN.
  • EU Directive 2008/1/EC of the European Parliament and of the Council of 15 January 2008 concerning integrated pollution prevention and control (Codified version)
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